La distinción es tajante: septiembre ensalza al hombre libre que prospera por su mérito; mayo, un relato socialista que legitima la coerción estatal para nivelar a todos por la fuerza

Por: Luis Armando Lozano
Abogado
En Estados Unidos, el Día del Trabajo, fijado el primer lunes de septiembre, celebra el esfuerzo individual y la creación de riqueza, lejos de las prédicas colectivistas del socialismo.
Por el contrario, el 1 de mayo, instaurado por la Segunda Internacional Socialista en 1889, es un culto a la lucha de clases que glorifica los disturbios de Haymarket en Chicago, enarbolando un igualitarismo que atropella la libertad individual.
La distinción es tajante: septiembre ensalza al hombre libre que prospera por su mérito; mayo, un relato socialista que legitima la coerción estatal para nivelar a todos por la fuerza.
En Perú, esta conmemoración socialista fue impulsada con fervor por el autor de los 7 Ensayos, el zurdo José Carlos Mariátegui, quien difundió las ideas de la Segunda Internacional en el ambiente obrero local.





































