Ante la sospecha de una infección, consulte con un ginecólogo para realizar un análisis de orina y solicitar el cultivo correspondiente
Las infecciones de las vías urinarias (IVU) son frecuentes en las mujeres, principalmente debido a su anatomía. La uretra femenina, más corta que la masculina, mide alrededor de 3 centímetros y desemboca cerca de la región genital, lo que favorece el ingreso de bacterias. Además, muchas mujeres evitan usar baños públicos y postergan la micción, lo que prolonga la permanencia de la orina en la vejiga e incrementa el riesgo de desarrollar esta condición.
Síntomas como la necesidad urgente y recurrente de orinar, ardor al hacerlo, molestias en la parte baja del abdomen, sensación de vaciado incompleto de la vejiga e incluso fiebre o malestar general, cuando la infección asciende, son señales características de esta afección, explica el doctor Ricardo Olavide, ginecólogo obstetra de la Clínica Ricardo Palma.
Para reducir el riesgo de sufrir una IVU, se recomienda ingerir abundante líquido y orinar con frecuencia, evitando retener la orina. Esto ayuda a prevenir la proliferación de microorganismos en el sistema urinario. El diagnóstico se realiza mediante un urocultivo, examen que identifica el agente causante y determina su sensibilidad a diferentes antibióticos.
Ante la sospecha de una infección, consulte con un ginecólogo para realizar un análisis de orina y solicitar el cultivo correspondiente. El tratamiento suele iniciarse de manera empírica y se ajusta una vez obtenidos los resultados de laboratorio (entre 3 y 4 días después). La medicación dependerá de la bacteria detectada y de su respuesta a los fármacos disponibles.







































