Como vemos no solo del Ministerio Público en el Perú se extraen piezas procesales reservadas para con ellas escandalizar a los ciudadanos. La Santa Sede o Vaticano, no es ajena a tales prácticas como hemos podido observar por información difundida indebidamente por un diario español y con repercusiones gravísimas en nuestra patria o por decisiones poco felices del Vaticano que no supo distinguir las graves faltas que son individuales y no tienen porque perjudicar a toda una comunidad religiosa

Por: Antero Flores-Araoz
Quienes profesamos la religión católica, y más si somos practicantes, estamos francamente confundidos y preocupados por lo que acontece en el interior de nuestra Iglesia, en que con toda facilidad se pueden hacer graves acusaciones y, en muchos casos sin probanza, contra autoridades eclesiásticas de alto grado.
Lo peor de por lo menos varios de dichos casos, es que los denunciados -y con razón- se preocupan de que no tienen acceso a los expedientes de los procesos, no se les informa del contenido de las denuncias y, menos aún por ello pueden ejercer a cabalidad su defensa. Los dejan en el limbo de la desesperanza pues en diversidad de oportunidades se les aplican restricciones y medidas cautelares en que están con un pie dentro de la Iglesia y con otro fuera, pues no pueden ejercer sus funciones y magisterio a plenitud.
Lo señalado desconcierta a los feligreses que, si entendemos que la Iglesia tiene la autoridad suficiente y la legitimidad para extraer de la institucionalidad religiosa, a quienes no se han comportado correctamente, pero ello tiene que hacerse en debido proceso y con probanza satisfactoria, pero no – casi diríamos a hurtadillas y entre gallos y medias noches – con olvido del debido proceso y de la presunción de inocencia. Tales instituciones jurídicas son universales y no limitadas a la justicia civil para los laicos, sino también existen en el Derecho Canónico.
Lo peor es que cuando los denunciados son miembros de la alta jerarquía eclesiástica y sale información tremebunda, que se supone que son piezas reservadas de los procesos de investigación aun no concluidos, ello daña a quienes son inocentes. Si la información sale a la luz sin que exista resolución definitiva, es porque alguien la entregó a la prensa poco seria, alarmista y escandalosa, que al hacerla pública daña el prestigio, buen nombre y dignidad de los afectados, que luego de ser encontrados inocentes, no habrá como reparar el daño producido, pues pese a todo para algunos maliciosos podría quedar la duda.
Como vemos no solo del Ministerio Público en el Perú se extraen piezas procesales reservadas para con ellas escandalizar a los ciudadanos. La Santa Sede o Vaticano, no es ajena a tales prácticas como hemos podido observar por información difundida indebidamente por un diario español y con repercusiones gravísimas en nuestra patria o por decisiones poco felices del Vaticano que no supo distinguir las graves faltas que son individuales y no tienen porque perjudicar a toda una comunidad religiosa.
El cardenal inglés John Henry Newman, convertido desde el anglicanismo al catolicismo y que fuese elevado a los altares, en el siglo XIX que es en el que vivió, dijo: “Doy gracias a Dios porque vivo en un tiempo en que el enemigo estará tanto fuera como dentro de la Iglesia y rezo por los pobres fieles que quedarán atrapados en el fuego cruzado”.
Parecería que los tiempos que pronosticó el citado Cardenal, los estamos viviendo y con honda tristeza, por lo que desde nuestra posición de simples seglares creyentes, tenemos que pedirles a las autoridades eclesiásticas que sean céleres en las investigaciones y procesos y, si ellos son de carácter reservado, realmente lo sean, pues anticipar supuestas verdades a medias y no corroboradas genera muchísimo perjuicio.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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