Lo de Bergoglio fue simple: intentar que la iglesia se humanice en serio. Y eso es incluir a la raza humana en su totalidad, no establecer niveles de aceptación de algunos grupos humanos en desmedro de otros, como hace la iglesia

Por: Claudio Chaparro
Periodista
Youtube: @claudiochaparroTV
No creo en la figura papal ni en el Vaticano, pero Bergoglio me caía bien.
¿Pudo haber hecho más? Sí, pudo.
Dijo cosas que golpearon la estructura de la iglesia? Sí, las dijo.
Pero Bergoglio sabía que así como el Vaticano te elige, si decides enfrentarte completamente a su poder político y económico, chau. Y ese chau del Vaticano es, en verdad, chau. Siempre fue así.
Lo de Bergoglio fue simple: intentar que la iglesia se humanice en serio. Y eso es incluir a la raza humana en su totalidad, no establecer niveles de aceptación de algunos grupos humanos en desmedro de otros, como hace la iglesia. Bergoglio quiso que el mensaje pensara mucho más en la gente, en los pobres, sin las nebulosas que contradicen a la iglesia y, efectivamente, dio pasos para buscar un mundo fraterno.
Pero, para el Vaticano, lo simple es lo más difícil. Es su sello histórico.
Bergoglio pudo ser más radical en su mensaje de humanizar la iglesia.
Pudo ser mucho más estricto respecto a las constantes denuncias de abuso de la casta sacerdotal.
El poder dictatorial del Vaticano lo contuvo.
Pero sí, Bergoglio me caía bien.



































