¿Crimen organizado? Nuestra delincuencia es oportunista e inacabada. El «dame 20 millones» de un expresidente. Y los fondos del ‘doc’, en el extranjero. O sea cutre, chicha, aunque nuestros jueces abordan el tema como si se jugara en las grandes ligas mundiales del delito
Por: Hugo Neira
Una calculada confusión semántica. A mí de chiquito, mis abuelas y en el colegio fiscal 429 en Lince, me enseñaron una cosa que se llama gramática. Era un tiempo en que la enseñanza se hacía para transmitir conocimiento, y por cursos no ‘por áreas’ como ahora. Y las profesoras venían de la Normal. Aprendí, pues, que crimen es asesinato. Algo que tiene que ver con homicidio, fratricidio, parricidio. Crimen es cuando la fechoría es de tal dimensión como en Cajamarca, en la provincia de Chota, «una bebe de un mes de nacida es ultrajada y asfixiada por su padre, un adolescente de 17 años». No es lo mismo que cuando ordenan prisión preventiva al vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, «por el pago de sobornos». Por mucho que tenga que ver con coimas con Odebrecht —salvo que se negocie bajo la amenaza de un revólver— ahí no puede usarse el adjetivo de criminal. Lo correcto es delincuencial.
Me pregunto, sin embargo, por qué no se usa. No soy jurista, pero sí creo que no se juega con el significado de las palabras. Noto, por ejemplo, que Alberto Bustamante, abogado y catedrático en la PUCP, quien describe los últimos trece meses del gobierno de Alberto Fujimori y que se ocupa de los trajines ilícitos en la ‘Fábrica’ de Montesinos —a quien llama el diablo—, describe a las personas sindicadas como autores «del delito de lavado de dinero», en un libro notable no solo por su franqueza sino por su humor, y dice «delito» y no «crimen» (Del diablo su país, Norma, p. 69). No podemos confundirnos, como ahora estamos. Una cosa es estafar a alguien y otra, pegarle un plomazo.
Delito es depredación, dolo, encumbrimiento, soborno, falsedad y fraude. Por ejemplo, «Ex gobernador de Pasco es condenado a 15 años de cárcel» (El Comercio, 23.09.17). Hay 17 gobernadores regionales entre sentenciados, procesados, e investigados. Todo eso es delincuencial. En prisión está el ex gobernador de Ancash, Waldo Ríos, y su sucesor Enrique Vargas. Procesados por delitos y no por crímenes. El Poder Judicial los consideró culpables de haberse servido del cargo para favorecer licitaciones. En la misma página del mismo diario, viene la noticia de que un policía muere en una emboscada en el kilómetro 116 de la Carrera Interoceánica, y según los testigos, los agentes fueron atacados con armas de fuego. ¿Y eso qué es? Eso es un crimen. Por lo demás, crimen es una metáfora muy general del mal. Decimos es «un crimen matar a las ballenas» con lo cual se manifiesta un respeto por la vida animal. También es un crimen dejar una piedra, adrede, en la carretera norte, provocando un accidente.
Hoy se usa ‘crimen organizado’ para señalar delitos. Me pregunto, modestamente, su origen. Hay dos posibilidades. Viene de la sumisión de las élites peruanas al idioma inglés. En efecto, en el mundo anglosajón, se usa lo de asociación criminal. Pero eso proviene de su propia historia. El mítico Chicago de los treinta. Que es mito cinematográfico y verdad histórica. Al Capone practicaba el viril deporte de agarrar a palazos a alguno de sus socios, delante de otros gánsteres, aterrados. O sea criminal y delincuencial. El Poder Judicial puede y debe investigar. Pero ¿desde el a priori del ‘crimen organizado’? La cosa es obvia. Lo que cuenta es el efecto mediático.
Un sociólogo, Danilo Martuccelli, dice que en la política limeña el «humor es el del aplaste». Martuccelli no vive en Perú y no está en las sectas de la opinión, dice las cosas libremente, modesto profesor de París-Descartes, autor de una veintena de libros, el citado es Lima y sus arenas (Cauces Editores). ¡Cómo nos conoce! Sanciones a Caretas, por unos. Sanciones a Aldo Mariátegui, por otros. La polarización asesina civilmente a esos que no dicen lo correcto de un lado al otro de las facciones.
Me sorprende que no se haya usado, para esa investigación exhaustiva de personas sospechadas, algo que de entrada no insulte, por ejemplo, «Comisión de estudio de posibles crímenes y delitos». Lo que se ha hecho es etiquetar a una serie de políticos con una calificación que los desacredita hasta el fin de los tiempos. En el Perú, nadie va a volver a tratar de la misma manera a una persona que ha sido tratada públicamente de cabecilla del ‘crimen organizado’. El camino a la presidencia para el 2021 está abierto, es lo que creen algunos. Yo veo en cambio outsiders temibles.
La historia del poder en el Perú es muy extraña. Se destrozan clases políticas enteras, eso hizo Leguía deportando civilistas, mientras entregaba concesiones apetitosas a la Peruvian Corporation, a la London Pacific Petroleum. Luego llega Sánchez Cerro, «que emplea a su familia entera» (Alfonso Quiroz, Historia de la corrupción en el Perú, IEP, p. 255). Pero después del moralista José Luis Bustamente y Rivero vino el general Odría, «hubo transacciones privadas que nadie se animó a revelar». Odría no bromeaba.
¿Crimen organizado? Nuestra delincuencia es oportunista e inacabada. El «dame 20 millones» de un expresidente. Y los fondos del ‘doc’, en el extranjero. O sea cutre, chicha, aunque nuestros jueces abordan el tema como si se jugara en las grandes ligas mundiales del delito.
Publicado el 6 de noviembre de 2017
Fuente: https://www.bloghugoneira.com/no-clasificado/crimen-organizado-o-delincuencia






































6 Comentarios
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¡Qué chispa de humor! Acá está mi comentario:
Es que crimen organizado suena tan dramático, como si nuestros políticos fueran capos de película, ¡mientras que claramente son más bien delincuentes con poca gracia y mucho dame 20 millones! Es gracioso cómo usamos esa palabra tan pesada para lo que, en el fondo, es solo chicha y limonada política. ¡Nuestro humor es aplaste, como dice Martuccelli, y esta etiqueta es el ejemplo perfecto! Ser cabecilla del crimen organizado es un título que seguro no deja de hacer reír en las fiestas.baseball bros unblocked
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¡Qué debate tan limenzo! Si, si, crimen para matar ballenas, crimen para una piedra en la carretera, ¡pero no para un dame 20 millones! Es que nuestros jueces mustianse con el organizado, como si el Perú fuera Chicago y no un país donde el dame es más común que el digno. El humor de Martuccelli es acertado: la polarización nos desacredita más que cualquier etiqueta. Ojalá usaran Comisión de Chicha y Limonada en lugar de Crimen Organizado, para que al menos el desgaste mediático fuera más divertido. ¡Y qué bueno que los outsiders estén a la vista! Nuestra delincuencia, que sí, es oportunista, ¡pero no tan grande ligas! Mejor que juzguen por el delito, que por el crimen, que aquí el dame es más político que criminal.basketball stars unblocked
prophecy deltarune
¡Qué curioso lector tan perspicaz! Demasiados crímenes y pocos delitos, ¿verdad? Parece que el Perú se haya tomado el diccionario de la Real Academia como manual de marketing político. Un crimen organizado suena más épico que una simple delincuencia, ¿no? Me gustaría ver a los gánsteres peruanos de los treinta, tal como los describe Martuccelli, usando esa etiqueta anglosajona con el mismo entusiasmo que usan los jueces hoy. ¡Sería un espectáculo! Mientras tanto, los políticos siguen delincuenciando con tal maestría que casi parece un arte. Y los medios, ¡qué habilidosa manipulación del lenguaje para acelerar el desacreditamiento! Un gran post que nos recuerda que en política, como en el fútbol, lo importante no es jugar limpio, sino que la prensa lo publique como si lo fuera.prophecy deltarune
đồng hồ đếm ngược
¡Qué chispa! Justo cuando pensaba que el lenguaje político ya no tenía espacio para más humor, este artículo despierta un delito de lectura muy divertido. El debate sobre crimen vs delincuencia es tan estimulante como decidir si el sándwich es más panadería o comida rápida. Me encanta cómo se critica la etiqueta de crimen organizado, que suena más a película de Hollywood que a la realidad peruana, donde parece que cualquier cosa puede pasar, ¡incluso una piedra en la carretera! El humor es la herramienta de aplaste en la política limeña, y aquí estamos, discutiendo si es crimen o delito usar una palabra u otra. ¡Qué dolo tan político!hẹn giờ online
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¡Absolutamente! Este artículo es una joya. Me encanta cómo el autor se molesta por el uso impreciso de crimen versus delincuencia, cuando lo que realmente importa es el impacto mediático. ¿Crimen organizado para sobornos? Qué grandilocuencia. Es como llamar crimen a dejar una piedra en la carretera. Lo de los outsiders temibles y cómo la historia del Perú es un laberinto de corrupción es, sencillamente, ¡un espectáculo! Me recuerda a los gánsteres de Chicago que agarraban palazos, ¡qué virilidad! La ironía es que mientras discuten si es crimen o delincuencia, acaban desacreditando a todos. ¡Qué estrategia comunicacional tan eficiente!
baseball bros io
¡Qué curioso! Este artículo me recuerda que en Perú, para ser crimen organizado, se necesita un drama de Hollywood completo, mientras que estafar licitaciones es solo delincuencial. La forma en que usamos estas palabras es como si el lenguaje tuviera sus propios jueces, y resulta que crimen es para los casos que merecen una película, ¡como matar ballenas o el famoso Chicago! Mientras que delincuencia es más para cuando los políticos se serven del cargo. La etiqueta crimen organizado es como una estrella de cine para los políticos, ¡una película que esperamos que vaya a todo vapor!baseball bros io