El estudio comparó iglesias del siglo XVI en Pasco y concluye que las ilustraciones documentan la arquitectura y las técnicas constructivas del Perú virreinal.
Una investigación peruana concluye que los dibujos de Felipe Guamán Poma de Ayala no fueron representaciones imaginarias, sino registros de la arquitectura que existió en el Perú durante el siglo XVI, cuestionando una interpretación sostenida durante décadas.
El estudio fue realizado por los investigadores Pedro Hurtado Valdez y Christian Dongo Fernández, docentes de Arquitectura de la Universidad San Ignacio de Loyola, quienes identificaron dos iglesias andinas con rasgos arquitectónicos similares a los ilustrados por el cronista en la Nueva Corónica y Buen Gobierno, concluida en 1615.
Los templos de San Pedro de Ninacaca y San Juan de Yacán, ubicados en la región Pasco, sobrevivieron a terremotos y reformas que transformaron gran parte de la arquitectura temprana del virreinato peruano. Gracias a ello, conservan características compositivas y constructivas propias del siglo XVI.
La comparación entre ambos templos y los dibujos permitió identificar coincidencias en muros, portadas, torres y cubiertas. Según los autores, estas similitudes indican que Guamán Poma observó edificaciones reales y las tomó como referencia para elaborar sus ilustraciones.
La investigación sostiene que los dibujos constituyen un valioso registro documental de las técnicas constructivas utilizadas en el virreinato. Muros de adobe y piedra, cubiertas de paja y estructuras de madera coinciden con los sistemas empleados en los Andes durante el siglo XVI.
El estudio también revela que Guamán Poma desarrolló un lenguaje gráfico preciso. Mediante distintos tipos de líneas, espesores y perspectivas, representó materiales, profundidad y sistemas constructivos, creando imágenes comprensibles para los lectores de su época.
Sus ilustraciones muestran ciudades, caminos, montañas, ríos, bosques y escenas de la vida cotidiana. De ese modo, ofrece una visión del territorio que documenta tanto el paisaje como la organización social y las formas de construir del virreinato.
Los autores señalan que este grafismo respondía a un código visual cuidadosamente elaborado para identificar materiales y técnicas constructivas. Dado que el manuscrito estaba dirigido al rey de España, las imágenes debían transmitir información de manera clara y precisa.
La investigación también explica cómo los primeros alarifes españoles adaptaron técnicas europeas a los materiales disponibles y a la mano de obra indígena en un contexto marcado por conflictos y terremotos.
El censo de 1612 registró apenas cinco carpinteros indígenas en Lima. Ese dato sugiere que la difusión de técnicas españolas de carpintería comenzó recién en el siglo XVII, mientras que durante el siglo XVI predominaban métodos constructivos similares en distintas regiones.
Esa uniformidad ayuda a explicar por qué los edificios representados por Guamán Poma comparten características comunes, aunque corresponden a ciudades y villas situadas en diferentes zonas del territorio virreinal.
Publicada en la revista académica Expresión Gráfica Arquitectónica, la investigación aporta nuevas evidencias sobre la relación entre memoria visual y construcción en el Perú virreinal. Además, ofrece nuevas claves para comprender la organización territorial, social y arquitectónica de la época.
El dato
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