De la yupana al código QR: Áncash pone en valor mil años de evolución registral en una muestra histórica sin precedentes que recorre desde los ancestros del quipu hasta la moderna partida electrónica
Los archivos históricos demuestran cómo la implementación del registro moderno cortó de raíz litigios civiles devastadores, tales como el famoso juicio de 100 años del Señor de la Soledad
En el marco del 32° Aniversario de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp), la Zona Registral N° VII inauguró con gran éxito la exposición histórica “Registros Públicos en Áncash, abriendo el camino para el desarrollo”. La ceremonia oficial se llevó a cabo el martes 13 de octubre a las 4:00 p.m. en el Paraninfo de la Corte Superior de Justicia de Ancash, ubicado en plena Plaza de Armas de Huaraz, y contó con la participación de las máximas autoridades políticas, judiciales y policiales de la región.
La muestra marca un hito cultural al demostrar que el origen del registro y la contabilidad en el Perú nació en tierras ancashinas. A través de la investigación histórica, se resalta el rol de la Yupana Huaylas-Recuay, una herramienta de cálculo y ordenamiento que funcionó como el antecesor directo del quipu incaico, adelantándose un milenio a este sistema imperante. Este legado demuestra que Áncash inventó los cimientos del registro y la organización social mucho antes de la consolidación del Tahuantinsuyo.
La historia contada desde su propiedad
«Esta no es una exposición de papeles viejos. Es la historia de Áncash contada desde su propiedad», enfatizó Manuel Laguna Ponte, jefe de la Zona Registral N° VII, durante la presentación de los módulos. Cada libro, asiento y título de antigua data custodiado representa la fe de nacimiento de los pueblos, viviendas, iglesias y colegios locales; en buena cuenta, la vida jurídica latente de Huaraz y sus provincias.
Durante el recorrido por las salas temáticas, los asistentes pudieron constatar la espectacular transformación tecnológica que ha experimentado el sistema registral. La exhibición conecta de forma didáctica la sabiduría matemática ancestral con la modernidad del código QR y las plataformas digitales de Sunarp. Esta evolución tecnológica demuestra cómo los procesos de inscripción se han descentralizado para volverse inmediatos, transparentes y accesibles para todos los ciudadanos peruanos.
Un aspecto central y fascinante de la muestra es la presentación de los expedientes fundacionales que demuestran cómo la creación de un sistema de registro formal evitó juicios de 100 años. En épocas coloniales y de la temprana República, la falta de delimitaciones claras y de títulos inscritos arrastraba a comunidades enteras a pleitos judiciales interminables, violentos y costosos.
La exposición desentierra casos emblemáticos como el célebre juicio del Señor de la Soledad, que se prolongó dramáticamente desde 1856 hasta 1964, y la encarnizada disputa legal por «cinco soles» en Asno Potrero en 1898. Estos históricos procesos judiciales son la prueba viva de que, antes de la existencia de la Sunarp, la ausencia de un árbitro registral técnico condenaba a las familias a la incertidumbre perpetua.
Además, estos documentos históricos constituyen la prueba viva de la urgencia con la que el Perú requería predictibilidad y seguridad jurídica para evitar conflictos civiles prolongados.
La implementación de la seguridad jurídica registral no solo puso fin a estos litigios centenarios, sino que transformó la realidad social de Áncash al reemplazar los fallos judiciales eternos por inscripciones definitivas. Al otorgar oponibilidad y certeza absoluta sobre la propiedad de tierras, colegios e iglesias, el Registro cortó de raíz las causas que alimentaban las demandas de generación en generación.
De esta manera, el surgimiento del derecho registral moderno se consolidó como la herramienta pacífica más efectiva del Estado peruano para prevenir conflictos civiles y brindar orden social.
Homenaje a los guardianes del patrimonio
El evento, inaugurado por el Superintendente Nacional de la Sunarp, Armando Miguel Subauste Bracesco, sirvió también como un profundo reconocimiento al «registrador anónimo». Se rindió homenaje al trabajo silencioso y probo de generaciones de servidores públicos que arriesgaron y resguardaron estos valiosos tomos a lo largo de los siglos, salvando la memoria histórica y documental de la región. “Detrás de cada título inscrito hay una historia, una familia y un patrimonio que proteger”, destacó el titular de la Sunarp.
Ciudadanos comunes, estudiantes de derecho, comuneros y pequeños empresarios locales destacaron que ver estos archivos antiguos les permite entender el valor legal de sus propiedades y la importancia de la formalización.
La Sunarp reafirma que recordar el pasado es la mejor fórmula para proyectar la institución del futuro, entendiendo que sin un registro eficiente no hay inversión, crédito ni desarrollo sostenible.



































