Tres cortometrajes nos acercan al cine ecuatoriano de los años ochenta
Fecha y hora: 30 de mayo de 2025 // 8:00 p.m.
Lugar: El Paradero (Jr. León Velarde 982, Lince, Lima)
Ingreso libre
Gracias a la colaboración de la Cinemateca Nacional de Ecuador, la propuesta de este mes del ciclo mensual de cine iberoamericano independiente Andares es un repaso al cortometraje de ese país en la década de 1980.
Simiatug (Boca de lobo). Dir.: Raúl Khalifé, Ecuador, 1982, 20 min.
Filme antropológico realizado en Simiatug, provincia de Bolívar. El corto nos devela la realidad de habitantes confrontados por razones económicas, culturales y raciales. Problemáticas sociales como la migración, la tenencia de la tierra en pocas manos, la falta de estímulos a la producción y la reproducción de formas organizativas arcaicas, se evidencian en los conflictos de los pobladores mestizos. Todo esto, narrado en un entorno visual sombrío e inmóvil.
Chacón Maravilla. Dir.: Camilo Luzuriaga, Ecuador, 1982, 22 min.
Un día en la vida de un pequeño lustrabotas llamado Chacón Maravilla. A través de la magia y la ilusión se entiende con una niña de clase acomodada. Su ingenuidad no supera las barreras sociales y cada uno, al término del encantamiento, regresa al lugar que le corresponde: el cajón del betunero y la casa de cristal.
Una araña en el rincón. Dir.: Edgar Cevallos, Ecuador, 1982, 20 min.
Las peripecias de un hombre desterrado de su familia, de la sociedad, de la «normalidad». ¿Adónde pertenece este humano humillado y discriminado? La calle parece ser el único consuelo a su condición. La sociedad quiteña parece no haber cambiado en los prejuicios hacia lo desfavorecido, hacia lo que no ve o comprende.
¿Por qué ver este programa?
Pese a la cercanía geográfica, la relación cinematográfica entre Perú y Ecuador es tenue, esporádica y casi inexistente. Cada gesto para acercarse más cuenta casi como un gesto diplomático, más hermoso aun si se hace con rigor. Este programa de cine ecuatoriano de los años ochenta, además de regresarnos en el tiempo y aterrizarnos en territorio relativamente próximo pero desconocido, tiende un puente de imágenes y sonidos que se extiende hasta la retina de los espectadores, a quienes dedicamos este programa.