Explicó en un artículo el uso en la poesía de las voces de las ciencias industriales contemporáneas
Visionario artículo de 1929 del poeta peruano está rescatado en el libro de investigación Historias ocultas

Por Ítalo Sifuentes
Autor de ADN PERÚ, el país de los pisqueros
El 12 de abril de 1929, en Los Ángeles (California) el diario La Opinión publicó a César Vallejo un artículo titulado “Poesía nueva”, en el cual el vate y escritor peruano realiza una interesante crítica literaria a una forma de expresión artística en la que, por las propuestas inmersas en sus obras poéticas, ya era reconocido internacionalmente. En esa fecha, el hijo predilecto de Santiago de Chuco, nacido en esa tierra el 16 de marzo de 1892, contaba con 37 años, murió una década después, en París, el 15 de abril de 1938.
En 1929, año clave en el fenómeno de una nueva industrialización mundial, ¿cuál es la visión de César Vallejo respecto al uso en la poesía “de todas las voces de las ciencias industriales contemporáneas”?
“No importa que el éxito corresponda o no a una sensibilidad auténticamente nueva”, poesía nueva “ha dado en llamarse a los versos cuyo léxico está formado de las palabras cinema, motor, caballos de fuerza, avión, radio, jazz band, telegrafía sin hilos y en general de todas las voces de las ciencias industriales contemporáneas”, “Lo importante son las palabras. Pero no hay que olvidar que esto no es poesía nueva ni antigua ni nada”.
En su artículo publicado en la prensa de Estados Unidos en 1929, César Vallejo también brinda esta otra claridad: “Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna, han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad. El telégrafo sin hilos, por ejemplo, está destinado más que hacernos decir “telégrafos sin hilos”, a despertar nuevos temples nerviosos, profundas perspicacias sentimentales, aplicando evidencias y comprensiones y densificando el amor; la inquietud entonces crece y se exaspera, y el soplo de la vida se aviva”.
El vate peruano remata escribiendo: “Esta es la cultura verdadera que da el progreso; este es su único sentido estético y no el de llenarnos la boca con palabras flamantes. Muchas veces un poema nos dice “cinema”, poseyendo, no obstante, la emoción cinemática, de manera oscura y tácita, pero efectiva y humana. Tal en la verdadera poesía nueva”.




































