New York Fashion Week vuelve a convertir Manhattan en uno de los principales escaparates mundiales de la moda
Fuente: papernest.es
Del 10 al 15 de septiembre, el calendario oficial reúne 70 desfiles y presentaciones para la temporada primavera-verano 2027. Pero detrás de las pasarelas existe una infraestructura que también consume recursos: desplazamientos, montajes, iluminación y logística forman parte de la huella de carbono de un evento que concentra durante pocos días a buena parte de la industria internacional.
El coste ambiental de las pasarelas
El impacto de una semana de la moda no termina en la fabricación de las prendas. Un estudio del Council of Fashion Designers of America (CFDA) junto a Boston Consulting Group analiza el ecosistema de NYFW desde cuatro ámbitos:
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La producción de eventos implica espacios temporales, equipos técnicos y materiales necesarios para cada desfile.
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La logística requiere coordinar recursos y operaciones durante una semana con decenas de presentaciones.
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El transporte suma los desplazamientos asociados a la celebración de los distintos eventos.
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Las relaciones públicas forman parte del ecosistema analizado para evaluar el impacto de NYFW más allá de la pasarela.
La dimensión energética también forma parte de esa ecuación. La iluminación y los equipos audiovisuales elevan las necesidades eléctricas de cada espacio, por lo que las medidas destinadas a reducir el consumo energético pueden contribuir a limitar el impacto operativo. La eficiencia de los equipos y una planificación adecuada de recursos resultan especialmente relevantes cuando decenas de eventos se concentran en pocos días.
La eficiencia energética de los eventos
La transición hacia eventos más responsables requiere revisar decisiones que tradicionalmente han respondido a criterios estéticos o logísticos. La elección del espacio, su infraestructura y la energía necesaria para mantener cada producción condicionan el consumo. Aspectos como la potencia contratada permiten dimensionar el suministro según las necesidades reales y evitar una utilización energética innecesaria.
El CFDA también señala el transporte como una de las áreas sobre las que actuar. Su servicio de autobuses para asistentes traslada a editores y compradores entre distintos puntos de Nueva York y se presenta como un paso hacia una Fashion Week más verde. Reducir desplazamientos individuales resulta especialmente relevante en un evento distribuido por toda la ciudad, donde la movilidad multiplica el impacto asociado a cada presentación.
Un modelo de moda con nuevos criterios
La sostenibilidad de NYFW plantea un desafío estructural: mantener la escala y visibilidad internacional del evento mientras se revisa cómo se utilizan energía, materiales y transporte. El CFDA ha desarrollado junto a BCG una guía de recomendaciones vinculada a siete Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos energía limpia, consumo responsable y acción climática.
La eficiencia puede tener además una dimensión económica. En producciones intensivas en iluminación y tecnología, optimizar el consumo reduce la energía necesaria y limita la exposición a variaciones del precio de la luz. Con 70 presentaciones oficiales esta temporada, NYFW muestra cómo la transformación ambiental de la moda no depende de una sola medida, sino de incorporar criterios de sostenibilidad en cada fase de producción.






































