A lo expuesto hay que añadir la indispensable fiscalización de ciertas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), que recibiendo exoneraciones tributarias del Estado, actúan en contra de su normatividad, pues entre otras cosas promueven al aborto, contrariando nuestro esquema legal

Por: Antero Flores-Araoz
Un debate de larga data, es determinar cuál es el momento en que empieza la vida humana, pues ello tiene relevancias tanto civiles como penales. En las civiles para establecer diversos derechos y en las penales en relación con delitos como el homicidio y el aborto entre otros.
Científicamente se ha determinado -aunque existen detractores- que la vida empieza con la concepción, esto es cuando la célula masculina se junta con la femenina y surge una nueva, diferente de las anteriores y con existencia propia.
La tesis de la concepción tiene suficiente protección legal, como en nuestra patria la Constitución, en cuyo artículo segundo, se determina como primer derecho del ser humano, la propia vida, que se inicia desde el momento de la concepción.
La norma constitucional está ratificada por concordancia en el Código de los Niños y Adolescentes, en la Ley de Derechos del Concebido, en el Código Penal y en diversas otras leyes, pero además respaldada en materia internacional por la Convención Americana de Derechos Humanos, de la que el Perú es signatario, la que expresamente determina que la vida empieza desde el momento de la concepción.
Pese a lo expuesto, el precepto de que la vida empieza con la concepción carece de suficiente protección social, pues cada vez es más frecuente la presencia de teorías tan aborrecibles, como que el niño por nacer es parte de la madre, forma parte de su propio cuerpo y por ello puede disponer del mismo, debiendo despenalizarse el aborto.
Hay incluso en este mundo supuestamente progresista, pero en los hechos retrógrado, voces que se alzan contra el valor de la vida, hasta políticas públicas contrarias a nuestra tradiciones humanas y cristianas, en que los apóstoles de la muerte van ganando a los pro vida, en olvido hasta del precepto bíblico del quinto mandamiento: NO MATARÁS.
Conjuntamente con el desprecio a la vida nos quieren imponer el llamado “enfoque de género”, el “idioma inclusivo” y algunas teorías por el estilo. Encima la gente joven va olvidando el respeto a la patria al sentirse ciudadanos del mundo.
Contra todas esas narrativas erradas debemos enfrentarnos y para ello recuperar la calle con marchas pacíficas pro vida y pro familia, como en lustros pretéritos hemos realizado.
A quienes respetamos y divulgamos el valor de la vida, nos señalan con cierta sorna como “conservadores”, aunque podemos contestarles que si lo somos con mucho orgullo, pues queremos proteger el valor de la vida, de la decencia, de la honestidad y de la honradez, entre otros.
Adicionalmente, a la protección social a la que nos hemos referido, también se requiere consolidar la protección legal, para lo cual es menester modificar el artículo primero del Código Civil. Esta norma señala que “La persona humana es sujeto de derecho desde su nacimiento”. Ello debe vararse a “desde su concepción “, para una feliz concordancia con el articulado constitucional y las demás normas que hemos mencionado.
A lo expuesto hay que añadir la indispensable fiscalización de ciertas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), que recibiendo exoneraciones tributarias del Estado, actúan en contra de su normatividad, pues entre otras cosas promueven al aborto, contrariando nuestro esquema legal.
Hay tareas por realizar.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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