Pero lo que más causa molestia es el poco respeto a los fallecidos, al dolor de sus familiares, como también a quienes resultaron lesionados en el siniestro, olvidando que lo primero que hay que atender es a la gente y en paralelo o después a la investigación del accidente

Por: Antero Flores-Araoz
Todo el Perú está consternado por el accidente de hacen pocos días, en que se cayó el techo del área o patio de comidas y bebidas en un centro comercial de la localidad de Trujillo, capital del departamento de La Libertad, que felizmente no lo identifican con la denominación “mall”, que no corresponde a nuestro idioma castellano y además oficial.
La caída del techo, por supuesto ni querida ni deseada por nadie y menos por la empresa gestora y administradora del centro comercial, pues también la perjudica, ha terminado con la vida de algunas personas que concurrían a tal centro comercial, pero además han quedado heridos más de ochenta personas, aunque de diferente gravedad.
Inmediatamente la prensa, no toda por cierto, sin siquiera haberse investigado el asunto y por ende no tener precisión de las causas u orígenes del muy lamentable siniestro, le echaron la culpa de aquel a la Municipalidad de Trujillo por no haber sido eficiente en la fiscalización que tenía a su cargo, también le echaron la culpa al Instituto de Defensa Civil (INDECI) presuntamente por no haber sido eficaz en el ejercicio de sus atribuciones para evitar accidentes. Como si ello no fuese poco, también masacraron en la televisión, radios, periódicos y redes sociales, a la empresa que tiene a su cargo el centro comercial, así como a sus accionistas, directivos y funcionarios, simplemente por ser parte de la empresa que igualmente es afectada por el siniestro.
A altísimos decibeles se exige sanción para los responsables, sin siquiera haberse conocido los planos arquitectónicos, estructurales, así como los complementarios eléctricos y sanitarios, y tampoco quienes fueron los proyectistas, si hubo licencia de construcción que la autorizara y tampoco si existió la conformidad de obra. No señor, todos a la vez a descalificar a gil y mil, sin siquiera haber husmeado en los expedientes municipales.
Pero lo que más causa molestia es el poco respeto a los fallecidos, al dolor de sus familiares, como también a quienes resultaron lesionados en el siniestro, olvidando que lo primero que hay que atender es a la gente y en paralelo o después a la investigación del accidente.
No se ha observado noticia alguna de la acción callada pero eficaz de las autoridades del centro comercial, insistimos también afectado, que con inmediatez se ocuparon de las víctimas e incluso con la acción de personal asistencial competente procedente de la capital de la República.
Se ha atendido a heridos y lesionados sin excepción y socorrido a los deudos de los fallecidos, sin olvidar el apoyo a la Policía, bomberos y rescatistas como han testificado las autoridades de Trujillo, a quienes se les dotó de la maquinaria pesadas apropiada para levantar los escombros y ubicar a los heridos.
Indiscutiblemente genera más “rating”, audiencia y lectoría lo malo, lo sangriento, el dolor y la aflicción, pero por lo menos hay que mirar y dar cuenta de los dos lados de la medalla, esto es la pena por lo que sucedió pero, también las acciones inmediatas de apoyo a los afectados, pues primero y antes que nada, está la gente.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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