Los hombres no tenemos inclinación para observar y menos apreciar la vestimenta de los demás, y por ello nos llama la atención cuando la esposa dice: este vestido ya me lo vieron y ahora la reunión es con el mismo grupo, agregando “mejor me pongo otro”

Por: Antero Flores-Araoz
Más aun cuando ya estamos por salir a un compromiso nos pregunta la pareja: ¿le van estos zapatos?, ¿la cartera es apropiada? ¿La pulsera le viene con el reloj? Los hombres somos muchísimo menos complicados solo tenemos que escoger entre zapatos negros y marrones, y que el color de la corbata no sea muy “chillón”.
Cuando uno sale de viaje y encuentra un espacio en que la pareja no esté de compras, puede someramente ver a las personas que transitan por la calle, viendo los espectáculos más inverosímiles. Muchísimos transeúntes subidos de peso y rayando en la obesidad, y otras, sobre todo mujeres, casi esqueléticas pues se dice que está muy de moda lucir sílfides para lo cual el gimnasio se ha convertido en rutina diaria.
Lo que más llama la atención son las “pintas” o “fachas” de las personas. Primero un buen número de damas se han teñido el cabello, pero no para cubrir señoriales canas, sino porque el color rojo, naranja o violeta están en el “furor” de la moda.
La vestimenta es de espanto, sobre todo los pantalones de denin azul comúnmente llamados “blue jeans” que están todos rotosos y parecen prendas de harapientos o pordioseros.
Cualquiera diría que las hilachas que cuelgan de los jeans o lo raídas que están las rodilleras, o lo apretadas que andan las nalgas (en este caso sin esfuerzo externo), se debían a la situación económica empeorada por los estragos del “Niño Costero” o la paralización de importantes obras públicas. Error, se debe a la moda y no a la situación financiera de quien luce el rotoso jean, que además cuesta más que uno sin huecos. ¡Estamos locos!
Algunas damas estacionan sus automóviles y uno ve bajar de ellos a encantadoras señoras o señoritas con botas hasta la rodilla. ¿Vienen de algún rodeo? ¿Estuvieron en alguna cabalgata? No señor, solo regresan de un shower.
Los hombres también están haraposos con el mismo tipo de jeans y las zapatillas usadas igual que para jugar tenis como para ir a un singular evento. Los sacos no se sabe si eran por la moda “vintage” pero parecían guardados desde cuando hicieron la Primera Comunión. No tienen camisa y debajo del saco una simple camiseta. Los pantalones más o menos del mismo diámetro que las cañerías domiciliarias para el agua. Y los colores en uso, ciertamente a los más viejos nos sorprende y escandalizarían hasta el arco iris, pues tienen más matices que él. Los colores “de moda” no se los hubieran puesto ni los defensores de la “ideología de género” en alguna de sus concurridas marchas.
Los tiempos cambian, ¡evidente! pero qué difícil es adaptarse o por lo menos aceptar lo estrafalario.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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