No podemos seguir aceptando que los problemas se escondan debajo de la alfombra hasta que llegue la siguiente campaña electoral. San Martín merece saber la verdad

Por: Rómulo Fernández Medina
Comunicador Social Ambiental, Presidente de Defensores de Agua y Bosques
La Región San Martín tiene enormes potencialidades para convertirse en una verdadera potencia de la Amazonía peruana. Tenemos recursos naturales, agua, bosques, biodiversidad, tierras productivas, capacidad turística y, sobre todo, hombres y mujeres que trabajan y luchan diariamente por salir adelante.
Sin embargo, existe una realidad que no podemos seguir ocultando: una larga lista de proyectos paralizados, obras con cuestionamientos técnicos, financieros y legales, inversiones que no alcanzan los resultados esperados y millones de soles comprometidos que finalmente terminan perjudicando al Estado y, por supuesto, a todos los ciudadanos.
Los peruanos trabajamos diariamente y una parte importante de nuestro esfuerzo termina convirtiéndose en recursos para el erario nacional. Por eso, cada sol público debe ser administrado con eficiencia, transparencia y responsabilidad. No es dinero de las autoridades de turno: es dinero de todos los ciudadanos.
Desde mi perspectiva, existen varios factores que explican esta situación.
- BUROCRACIA SIN MERITOCRACIA
La administración pública necesita servidores competentes, preparados y comprometidos con el servicio al ciudadano. Sin embargo, cuando los cargos se convierten en espacios para pagar favores políticos, se debilita la institucionalidad y se afecta directamente la calidad de la gestión.
La meritocracia no puede ser un discurso de campaña. Debe convertirse en una regla de gobierno.
No podemos exigir resultados diferentes si continuamos colocando personas sin la preparación necesaria en puestos donde se toman decisiones que comprometen millones de soles y el futuro de nuestros pueblos.
San Martín necesita funcionarios seleccionados por capacidad, experiencia, integridad y resultados; no por cercanía política.
- CORRUPCIÓN: UN PROBLEMA QUE NO PODEMOS NORMALIZAR
La corrupción es un problema nacional y nuestra región no está al margen. Por el contrario, las denuncias periodísticas y los informes de control muestran que existen situaciones que merecen ser investigadas y esclarecidas por las instituciones competentes.
Aquí corresponde hacer una precisión fundamental: una denuncia, una observación de control o un cuestionamiento periodístico no equivale automáticamente a una condena por corrupción. Son las autoridades competentes las que deben investigar y determinar responsabilidades.
Pero precisamente por eso resulta preocupante cuando las denuncias quedan sin respuestas claras.
En este escenario, debemos destacar la labor de la Contraloría General de la República, cuyos informes permiten conocer una serie de observaciones e inconsistencias que deberían ser atendidas oportunamente por las entidades responsables y, cuando corresponda, por los órganos competentes de investigación y sanción.
La ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurrió, cuánto se gastó, quién tomó las decisiones, qué resultados se obtuvieron y quién asumirá las responsabilidades, si estas fueran determinadas.
- EL CASO DE LA CARRETERA Y LOS PUENTES DEL VALLE PINTUYACU
Uno de los casos que merece especial atención es el proyecto relacionado con la carretera y los puentes que beneficiarían a los caseríos de Convento, Pintuyaquillo, Pintuyacu, Nuevo Lamas y Copal.
De acuerdo con los informes de control que han sido puestos en conocimiento de la ciudadanía, se formularon observaciones de carácter técnico, financiero y legal que requerían ser levantadas antes de continuar con determinadas actuaciones.
Sin embargo, el proyecto continuó encaminándose bajo la modalidad de Obras por Impuestos, pese a las dificultades existentes, y posteriormente el proceso habría sido declarado desierto en dos oportunidades.
La pregunta ciudadana es inevitable:
¿Cuánto dinero público se ha gastado hasta ahora y qué resultado concreto tienen nuestros pueblos?
Porque mientras los expedientes avanzan de oficina en oficina, las poblaciones continúan esperando carreteras, puentes y oportunidades de desarrollo.
No podemos acostumbrarnos a que el Estado gaste dinero sin obtener resultados.
- SAN MARTÍN NECESITA UNA NUEVA FORMA DE GOBERNAR
Esta forma de administrar los recursos públicos perjudica la imagen de la región y, sobre todo, obstaculiza su desarrollo.
San Martín no necesita solamente más presupuesto. Necesita mejor gobierno.
Necesitamos planificación, evaluación de proyectos, equipos técnicos competentes, transparencia, control ciudadano, rendición de cuentas y una política permanente de prevención de la corrupción.
También necesitamos preguntarnos si la actual estructura institucional responde realmente a las necesidades de la región.
¿Debemos mantener todos los proyectos especiales tal como funcionan actualmente?
¿Deben reformarse?
¿Deben integrarse?
¿Deben desaparecer algunos y fortalecerse otros?
Estas no son preguntas ideológicas. Son preguntas de eficiencia pública.
- ¿CUÁL ES EL MODELO DE GOBIERNO DE LOS CANDIDATOS?
De cara a las próximas elecciones regionales, la ciudadanía de San Martín tiene derecho a conocer mucho más que nombres, fotografías, slogans y promesas.
A los candidatos al Gobierno Regional, entre ellos Óscar Cabrera, Panduro, Tomás González Reátegui, Job y los demás aspirantes, corresponde preguntarles directamente:
¿Cuál será su modelo de gobierno para San Martín?
Queremos conocer propuestas concretas sobre:
- Reforma y modernización del Gobierno Regional.
- Meritocracia y profesionalización del servicio público.
- Medidas concretas para prevenir y combatir la corrupción.
Transparencia y rendición de cuentas.
Control y seguimiento de las obras públicas.
- Tratamiento de los proyectos paralizados.
Futuro de los proyectos especiales.
- Desarrollo económico regional.
Agricultura, ganadería y seguridad alimentaria.
- Protección de las fuentes de agua y los bosques.
Fortalecimiento del sistema ambiental regional.
- Accesibilidad e infraestructura vial.
- Posición frente a la minería metálica y no metálica.
Estrategias frente a la minería ilegal.
- Protección de nuestras cabeceras de cuenca.
Turismo y aprovechamiento sostenible de nuestra biodiversidad.
- Participación efectiva de la sociedad civil en la fiscalización de la gestión pública.
No queremos respuestas generales. Queremos compromisos, metas, plazos e indicadores de resultados.
- EL PUEBLO YA NO QUIERE PROMESAS: QUIERE RESULTADOS
La política regional debe dejar de ser una competencia de quién promete más y convertirse en una discusión sobre quién tiene la mejor capacidad para gobernar.
Un candidato debe explicar cómo resolverá los problemas, de dónde saldrán los recursos, qué reformas realizará, cómo evitará la corrupción y cómo garantizará que cada obra concluya con calidad y cumpla el objetivo para el cual fue financiada.
Porque gobernar no es inaugurar obras.
Gobernar es planificar, ejecutar, fiscalizar y rendir cuentas.
Y administrar recursos públicos no es un privilegio: es una responsabilidad.
San Martín tiene todo para ser una potencia nacional en desarrollo sostenible. Pero para lograrlo necesitamos autoridades que hablen con la verdad, instituciones fuertes, servidores públicos competentes y ciudadanos capaces de fiscalizar.
No podemos seguir aceptando que los problemas se escondan debajo de la alfombra hasta que llegue la siguiente campaña electoral.
San Martín merece saber la verdad.
Y quienes aspiran a gobernarla tienen la obligación de decirle a la ciudadanía, antes de pedirle su voto:
¿QUÉ VAN A CAMBIAR, CÓMO LO VAN A HACER Y CÓMO GARANTIZARÁN QUE EL DINERO DE TODOS LOS PERUANOS SE CONVIERTA EN BIENESTAR PARA TODOS LOS SANMARTINENSES?









































