Estudio sobre el terremoto de Pisco revela efectos educativos que persisten y advierte sobre los riesgos de futuros desastres
Un reciente estudio revela que las personas más expuestas al terremoto de Pisco de 2007 acumularon, en promedio, 0.67 años menos de educación, equivalente a una reducción del 5.5 % en los años totales de escolaridad frente a quienes vivían en zonas alejadas del epicentro.
La investigación también encontró que la probabilidad de culminar la educación primaria disminuyó en 5.5 %, mientras que en secundaria la reducción alcanzó el 7.1 %.
Los resultados forman parte del estudio “El costo educativo de un desastre natural: evidencia del terremoto de Pisco de 2007”, realizado por Mario Huarancca, especialista sénior de Políticas Estructurales del BCRP y docente de la Universidad San Ignacio de Loyola, junto con María Rita Huarancca, también especialista del BCRP.
Para el estudio se utilizaron microdatos del Censo de Población y Vivienda 2017, así como información geoespacial del terremoto ocurrido el 15 de agosto de 2007. La metodología aplicada fue una estrategia de diferencias en diferencias.
Según los autores, los hallazgos muestran que los desastres naturales pueden generar efectos educativos de largo plazo que persisten incluso después de concluida la emergencia, afectando las oportunidades de desarrollo y la acumulación de capital humano.
Los investigadores atribuyen estos resultados al deterioro de la infraestructura, el colapso de las instituciones educativas, las pérdidas de familiares y viviendas, así como a las secuelas emocionales provocadas por el desastre.
El terremoto de Pisco dejó más de 76,000 viviendas destruidas y causó daños severos en el 80 % de las instituciones educativas de Ica. En muchos casos, las clases se reanudaron entre 30 y 60 días después del sismo y en condiciones precarias.
Los resultados adquieren especial relevancia ante la creciente preocupación por la capacidad de respuesta del Perú frente a un terremoto de gran magnitud.
De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), más de 14 millones de personas se encuentran en nivel de riesgo muy alto, concentrándose la mayor vulnerabilidad en Lima.
En la capital, un sismo superior a 8.8 podría afectar a 9,8 millones de habitantes en 56 distritos. Además, comprometería cerca de 2,98 millones de viviendas, 620 establecimientos de salud y más de 5600 kilómetros de vías.
Para los autores, la experiencia de Pisco demuestra que el impacto de un terremoto trasciende los daños materiales e involucra sectores estratégicos como la educación, cuya interrupción puede profundizar desigualdades y limitar el desarrollo futuro de las comunidades afectadas.
Frente a este escenario, recomiendan priorizar la inversión en colegios con estándares antisísmicos e identificar los locales educativos vulnerables como parte de una estrategia nacional de prevención.
Asimismo, plantean implementar planes que garanticen la continuidad educativa y permitan reiniciar rápidamente las clases en espacios alternativos, además de reforzar el apoyo psicológico a estudiantes y docentes afectados por la emergencia.
Los investigadores también proponen fortalecer la capacidad de respuesta de las autoridades frente a los desastres. La prevención, sostienen, no debe centrarse únicamente en la infraestructura, sino también en garantizar la continuidad de los servicios educativos.
El caso de Pisco, concluyen, demuestra que la falta de medidas oportunas de prevención y respuesta puede dejar secuelas educativas duraderas, ampliar las brechas existentes y limitar el desarrollo del capital humano.





































