Integrando al Estado, la APS y los determinantes sociales hacia un objetivo común

Por: Elizabeth Adrianzen (**)
Médico Integral y de gestión
La anemia infantil continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública del Perú. En 2025, afectó al 34,9 % de las niñas y niños de 6 a 35 meses bajo la nueva directriz de la OMS incorporada por el Ministerio de Salud. El problema no parece explicarse por la ausencia de programas o servicios: el país cuenta con suplementación, tamizaje, control de crecimiento y desarrollo, visitas domiciliarias, hogares maternos, equipos itinerantes y una red de establecimientos del primer nivel. El desafío está en cómo organizamos esos esfuerzos. Continuamos actuando con frecuencia cuando el niño ya tiene anemia, mientras las causas que contribuyen a producirla —nutrición, infecciones, parasitosis, pobreza, agua y saneamiento, condiciones de vivienda, alimentación y acceso efectivo a los servicios— permanecen fragmentadas entre diferentes sectores.
Por ello, necesitamos cambiar el punto de partida. La prevención de la anemia infantil debe comenzar antes del embarazo, acompañando a la mujer en edad fértil y creando condiciones para que llegue a la gestación con mejores condiciones de salud y nutrición. La educación debe trascender la preparación académica o laboral e incorporar educación para la salud, nutrición, salud sexual y reproductiva, prevención de la anemia, planificación familiar y cuidado durante la gestación. Una vez iniciado el embarazo, la atención debe continuar de manera longitudinal hasta el nacimiento y los primeros años de vida. Este enfoque comprende la etapa preconcepcional, gestación, nacimiento, primera infancia y participación familiar y comunitaria.
Pero ningún sector puede resolver por sí solo un problema determinado por condiciones sociales. Salud debe ejercer la rectoría sanitaria y garantizar la atención integral, pero necesita que educación, trabajo, agricultura, vivienda y saneamiento, desarrollo e inclusión social, economía, gobiernos regionales y locales y otros actores trabajen sobre un mismo objetivo. El agua segura, los alimentos nutritivos y accesibles, una vivienda saludable, la educación sanitaria, las oportunidades de empleo e ingresos y la protección social forman parte de la misma intervención cuando lo que buscamos es que una familia pueda criar niños sanos. La propuesta, por tanto, no plantea crear otro programa, sino integrar y reorganizar la capacidad que el Estado ya posee bajo una sola ruta, evitando duplicidades y orientando los recursos hacia resultados.
Para que esta ruta funcione necesitamos saber quiénes son, dónde están y qué ha ocurrido con las personas que atendemos. Un padrón nominal interoperable permitiría articular la información disponible de identificación, aseguramiento y atención sanitaria, respetando la normativa de protección de datos personales.
El principio es sencillo: una persona, una historia de salud, múltiples puntos de atención. Esto permitiría que un niño identificado con anemia en un establecimiento de salud, en un programa social o incluso en otro nivel de atención no se pierda dentro del sistema, sino que permanezca en una trayectoria de seguimiento hasta su recuperación.
Los médicos de familia, médicos integrales, médicos de gestión y médicos generales pueden desempeñar un papel fundamental en la continuidad territorial, mientras que los médicos de las distintas especialidades deben contribuir desde hospitales y servicios especializados cuando la anemia u otras patologías asociadas requieran una atención de mayor complejidad.
El Perú no necesita necesariamente más programas; necesita una sola ruta y un solo esfuerzo. La propuesta “Una sola ruta para erradicar la anemia infantil” plantea que el Estado deje de medir únicamente cuántas actividades realiza y empiece a medir cuántos niños se recuperan, cuántos permanecen sanos, cuántas gestantes son protegidas oportunamente y cuánto se reducen las brechas que originan la enfermedad. El propósito final no es solamente reducir una cifra epidemiológica: es lograr que más niñas y niños nazcan y crezcan sanos, con adecuada nutrición, desarrollo y oportunidades. Para ello, todos los sectores deben avanzar por el mismo camino: integrar al Estado, la APS y los determinantes sociales hacia un objetivo común: proteger a cada niño y niña del Perú.
*Síntesis del Proyecto: “Una sola ruta para erradicar la anemia infantil”
(**) Médico Cirujano con Segunda Especialización en Medicina Integral y Gestión en Salud (UNMSM).
Maestría en Gestión Pública (ESAN).
Doctorado en Educación Universitaria (UPNW).
Miembro fundador y representante de la Comunidad de Prácticas en Atención Primaria de Salud del Perú (CdP APS Perú).





































