Hoy, argumentos para la hazaña de los africanos y asiáticos existen. ¿Por qué no una grata sorpresa o “un golpe”? Como desees llamarlo

Por: Nestor Díaz (*)
A lo largo del trayecto de los mundiales de fútbol, la UEFA y la CONMEBOL se han adueñado de la copa del mundo, con selecciones superlativas frente a las asiáticas y africanas. Ningún país de los últimos mencionados “se llevó a casa el trofeo”. ¿Existe una explicación para tal hegemonía? Algunos analistas sustentan la tardía preparación en varias ramas de un atleta del balompié, por parte de los orientales o, por ejemplo, de los leones indomables. No cuentan con un balance entre lo colectivo y lo individual, por tanto, cuando les toca jugar instancias decisivas, lo colectivo simplemente no funciona. Pueden encarar en el uno contra uno, pero, cuando hay que dar un pase o definir, no lo realizan con acierto. En eso se está trabajando, en brindarles confianza en circunstancias cruciales.
Para alcanzar dicho trofeo de oro es fundamental jugar primero con táctica defensiva en equipo, luego elaboración y ataque. Siempre en conjunto, no sobreponer las individuales que una selección pueda ostentar. La infraestructura y las comunicaciones han escalonado las últimas décadas en el ambiente deportivo de los continentes sin copa; ello ha menguado la brecha. Se lleva conocimiento del viejo continente, para aterrizar en prácticas que deparen un futuro prometedor. En este mundial 2026, de tales continentes, en la órbita se encuentran: Sudáfrica, Marruecos, Costa de Marfil, Senegal, Gana, Corea del Sur, Japón, Arabia Saudita, entre las principales. Si existen algunos equipos que pueden dar “el batacazo”, son: Marruecos, Senegal o Japón. Las tres selecciones arriban con portafolios que le hacen “el pare” a cualquiera.
Marruecos zarpa al mundial, invicto en las eliminatorias CAF y solo con dos goles en contra. Se clasificaron por tercera vez consecutiva y se mantienen en ascenso. Cuenta con una generación de élite como: Achraf Hakimi (PSG), Brahim Díaz (Real Madrid) y Yassine Bounou (Al-Hilal), que combinan velocidad, potencia y técnica, lo cual es fundamental en los matches de hoy. En el mundial anterior plasmaron su nombre en el cuarto lugar; no es descabellado que en el presente pinten la cara a los europeos y sudamericanos. Senegal es bicampeón de la Copa Africana de Naciones.
Se jactan de poseer en sus filas a futbolistas de similares cualidades a “los leones del atlas” (Sadio Mané, Al-Nassr FC; Koulibaly, Al-Hilal; Nicolas Jackson, Chelsea). Son velocistas por naturaleza; se encuentran concentrados no solo para dejar en el camino al mismo Francia o Noruega (Grupo I), sino para conquistar la gloria.
Por su parte, Japón en el mundial del 2022 dio “el golpe” en el grupo de la muerte, al imponerse con autoridad a Alemania y España, dejando fuera de la fiesta a los teutones. Su plantel está plagado de figuras que brillan en los prestigiosos clubes europeos; la disciplina táctica es su principal fortaleza. Los del sol naciente cuentan, por ejemplo, con un líder ofensivo como el centrocampista Takefusa Kubo, de 24 años, uno de los extremos más peligrosos de Europa con la Real Sociedad. Además, destaca el liderazgo de su capitán y mediocampista de recuperación Wataru Endo, y el histórico lateral Yuto Nagatomo (39 años), quien logra un récord sin precedentes (primer jugador asiático en disputar cinco Copas del Mundo). Casi nada.
Hoy, argumentos para la hazaña de los africanos y asiáticos existen. ¿Por qué no una grata sorpresa o “un golpe”? Como desees llamarlo. Esto es fútbol. ¡Centro al área y tú tienes el balón!
(*) Administrador de Empresas, Máster en Gestión Deportiva por el Johan Cruyff Institute.
Afiliado al Círculo de Periodistas Deportivos del Perú y la AIPS (Asociación de Prensa Deportiva Internacional)





































