Todo lo indicado, aplicable por supuesto a todo gobierno y sin distinciones, pues las normas al igual que la justicia tienen que ser ciegas y sin nadie que se sienta oftalmólogo

Por: Antero Flores-Araoz
En esta columna nos referimos a las Fuerzas Armadas, esto es Ejército, Marina y Aviación, así como a la Policía Nacional y, ello se debe a que hay épocas en que se acuerdan los pases a retiro, los ascensos, nuevos destinos y colocaciones, que deben hacerse respetando prolijamente las normas legales que los regulan y evitando el manoseo e inequidad que tanto perjudica no solo a los afectados sino a las mismas instituciones armadas y policiales a las que pertenecen.
Como hemos expuesto reiteradamente, hay que ser sumamente cautelosos en los tratamientos a las Fuerzas Armadas y Policiales, evitando todo intento de su politización, pues ellas por mandato constitucional no son deliberantes.
Las funciones de tales instituciones son altamente relevantes para la defensa de nuestra Nación, como lo precisa el artículo 165 de la Constitución, el cual señala que ellas tienen por finalidad primordial “garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República”, e incluso, para evitar favorecimientos indebidos, el artículo 172 de la misma Constitución, determina que los ascensos a general y grado equivalente en Aviación, Marina y también Policía Nacional, los otorga el presidente de la República “según propuesta del instituto correspondiente”, lo que debe ser con arreglo a las normas legales y no por simple decisión del presidente de la República, que si bien es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y Policiales, no las comanda, pues ello constituye función de los respectivos comandantes generales, así como del Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA.
A tenor de lo dispuesto por las normas legales en vigencia, tenemos que para designar al comandante general de cada instituto castrense y de la Policía Nacional, debe escogerse dentro de los tres oficiales de mayor graduación que ocupen los tres primeros lugares por antigüedad del respectivo escalafón. Tratándose del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, debe escogerse entre los tres primeros del escalafón conjunto y nada está sometido a la simple voluntad o decisión gubernamental.
Los efectos perversos de cuando se incumplen las reglas, como lo fue en el gobierno de Francisco Sagasti, en que sin observarse la normatividad ni expresarse motivación, se mandó al retiro a dieciocho generales de la Policía, siendo descabezada la institución policial, cuyos efectos aún desmotivan a muchos de sus integrantes y, lo que es peor quizás por ello no hay los resultados que son deseables para ubicar a quienes se esconden y huyen de la Justicia, como tampoco para tener buenos resultados en la lucha contra la delincuencia y criminalidad organizada.
Por todo ello hay que tener muchísimo cuidado con los ascensos, pases a retiro y nombramientos militares y policiales, debiéndose expectorar de ellos toda posibilidad de cualquier tipo de influencias, sobre todo las ajenas a la institucionalidad.
Todo lo indicado, aplicable por supuesto a todo gobierno y sin distinciones, pues las normas al igual que la justicia tienen que ser ciegas y sin nadie que se sienta oftalmólogo.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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