La meritocracia debe ser un principio transversal: ocupar responsabilidades públicas debe responder a capacidades, experiencia, integridad y resultados, no solamente a relaciones políticas
1. MUNICIPALIDADES CON CAPACIDAD REAL DE GESTIÓN
Empezar desde el territorio, fortaleciendo a nuestras 3,382 municipalidades de centros poblados, para luego consolidar las capacidades de las 1,696 municipalidades distritales y 196 municipalidades provinciales.
La transferencia de facultades y presupuesto debe estar acompañada por asistencia técnica especializada, capacitación, herramientas digitales, indicadores de gestión y mecanismos de rendición de cuentas.
Descentralizar sin capacidades es trasladar el problema.
Descentralizar con recursos y acompañamiento es construir Estado desde el territorio.
2. AGENCIAS LOCALES PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO SOSTENIBLE
Los gobiernos regionales y el Gobierno Nacional deben fortalecer agencias locales de desarrollo económico sostenible, articuladas con municipalidades, productores, empresarios, universidades, colegios profesionales y organizaciones de la sociedad civil.
El objetivo debe ser pasar de una economía basada principalmente en la extracción y comercialización de materia prima a una economía territorial basada en innovación, productividad, transformación y mercados competitivos.
3. AGUA, SALUD AMBIENTAL Y CAMBIO CLIMÁTICO COMO PRIORIDAD DE ESTADO
El desarrollo no puede medirse solamente en fierro y cemento.
La infraestructura es necesaria, pero debe estar al servicio de la vida.
La política nacional debe priorizar:
* Agua segura y de calidad para la población.
* Protección de nacientes, ríos, quebradas, lagunas y bosques.
* Aire limpio y salud ambiental.
* Seguridad alimentaria.
Prevención y adaptación frente al cambio climático.
* Gestión integral de residuos y aguas residuales.
* Protección de los ecosistemas estratégicos.
No existe desarrollo sostenible si se deteriora el agua, el aire, el suelo y la salud de la población.
4. VALOR AGREGADO: PRODUCIR, TRANSFORMAR Y COMPETIR
Cada región debe identificar sus potencialidades y desarrollar polígonos industriales, clústeres y cadenas productivas especializadas, articulando productores, empresas, universidades, tecnología, financiamiento y mercados.
No podemos seguir exportando o vendiendo principalmente materia prima mientras otros territorios capturan el mayor valor mediante su transformación.
La riqueza debe generarse y quedarse en mayor proporción en los territorios donde se produce.
5. TECNOLOGÍA, MERITOCRACIA Y GOBERNANZA PARA REDUCIR LA BUROCRACIA
Necesitamos una transformación profunda de la gestión pública mediante herramientas tecnológicas aplicadas a:
* Tramitología y servicios al ciudadano.
* Compras y contrataciones públicas.
Seguimiento de obras y presupuesto.
* Transparencia y acceso a la información.
* Control y prevención de irregularidades.
* Evaluación de funcionarios y resultados.
La meritocracia debe ser un principio transversal: ocupar responsabilidades públicas debe responder a capacidades, experiencia, integridad y resultados, no solamente a relaciones políticas.
La digitalización y la interoperabilidad del Estado pueden reducir tiempos, discrecionalidad y costos administrativos, siempre acompañadas de transparencia, supervisión y protección de datos.
UNA NUEVA RELACIÓN ENTRE LIMA Y LAS REGIONES
El Gobierno Nacional debe dejar de ser solamente una instancia que concentra decisiones y convertirse en un nivel que acompaña, articula, establece estándares y garantiza derechos.
Las regiones y municipalidades deben tener mayores capacidades para resolver los problemas de sus ciudadanos.
El nuevo modelo debe ser:
MENOS CENTRALISMO.
MENOS BUROCRACIA.
MÁS FACULTADES TERRITORIALES.
MÁS CAPACIDAD TÉCNICA.
MÁS INVERSIÓN PRODUCTIVA.
MÁS SALUD AMBIENTAL.
MÁS VALOR AGREGADO.
MÁS TRANSPARENCIA.
MÁS RESULTADOS.
El Perú no necesita únicamente un Estado más grande. Necesita un Estado más inteligente, descentralizado, meritocrático, transparente y capaz de producir resultados donde vive la gente.






































