Penosamente con reformas educacionales no siempre convenientes, fueron relegándose los cursos formativos como la Historia, la Educación Cívica y la Lógica para dar más importancia a los cursos de instrucción, error que felizmente se viene corrigiendo pero que hay que otorgarle mayor impulso a la corrección. La formación tiene que primar sobre la instrucción, y el conocer sobre el terrorismo ayudará a no revivirlo

Por: Antero Flores-Araoz
Muchos dichos antiguos nos recuerdan que el conocimiento de la Historia nos puede llevar a no cometer los mismos errores que se han cometido en el pasado o en otras latitudes, por eso que a la Historia también se le conoce como maestra de vida y pese a lo cual, también por sabiduría popular se dice que el “ser humano es el único ser vivo que tropieza con la misma piedra”.
A lo expuesto habría también que agregar que “quienes no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”, de allí el aforismo judío de “recordar para no olvidar”.
Adicionalmente al recuerdo de los errores del pasado, se hace conveniente reproducir lo que se llamarían ejemplos virtuosos, estos si para repetirlos y de ser el, caso repotenciarlos.
Algo que es trascendental en nuestra patria ha sido el terrorismo homicida y destructor, que
debe ser conocido por las nuevas generaciones que se van sucediendo, a fin de que sea advertido a tiempo y no lamentar sus consecuencias nefastas a destiempo y, al mismo tiempo recordar a quienes desde el Estado y la sociedad civil lo han combatido, como fueron nuestros soldados y policías que lucharon contra el terror, al igual que las rondas campesinas, para recuperar la tranquilidad pública.
La Policía Nacional con apoyo de las Fuerzas Armadas, tiene la obligación de mantener el orden público, así como recuperarlo en caso de afectación, para lo cual es legítimo el uso de las armas que les ha entregado la Nación, lo que no significa reprimir a las manifestaciones populares sino repeler a la violencia.
Por muchos años la capital de la República estaba a espaldas de la realidad subversiva y terrorista que sucedía en provincias y, no despertó de su sueño hasta que en Lima hubo apagones por derribamiento de torres de alta tensión, así como los terroríficos actos de sangre como fue las explosiones en la calle Tarata del distrito de Miraflores y en las ocurrencias, también terroristas, de Villa el Salvador.
En lo positivo los actos de heroísmo de Juan Luis Cipriani y de Domingo Palermo, como negociadores para alguna salida pacífica de quienes fueron capturados y secuestrados por el MRTA en la residencia del embajador del Japón, son buenas acciones para recordar, como lo fuese el mismo rescate a cargo de nuestras Fuerzas Armadas al mando del General EP José Williams Zapata, con el apoyo de los mineros que construyeron los túneles para ingresar a la residencia del embajador Aoki.
Penosamente con reformas educacionales no siempre convenientes, fueron relegándose los cursos formativos como la Historia, la Educación Cívica y la Lógica para dar más importancia a los cursos de instrucción, error que felizmente se viene corrigiendo pero que hay que otorgarle mayor impulso a la corrección. La formación tiene que primar sobre la instrucción, y el conocer sobre el terrorismo ayudará a no revivirlo.
Al igual deben recordarse los devaneos políticos de los últimos años con los rapidísimos cambios presidenciales y con evidentes fallas institucionales, para que nunca más se repitan.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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