Nuestra vocación es optimizar relaciones con todos e igualmente negociar con todos. Felizmente contamos con excelente Cancillería y diplomáticos de fuste, lo que no significa que bajemos la guardia y que nuestro material y equipamiento defensivo, a renovarse, sea el idóneo

Por: Antero Flores-Araoz
En el siglo anterior, hemos soportado dos guerras mundiales, así como la famosa “guerra fría”, en que las grandes potencias, por decirlo en alguna forma, «se miraban, pero no se pasaban” y habían amenazas pero no llegaban a hechos de armas, aunque si a algunos bloqueos, escaramuzas y a temas económico-financieros, entre ellos los arancelarios.
También en el siglo XX teníamos el multilateralismo, con instituciones internacionales sólidas como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que con su Consejo de Seguridad evitó actos de enorme fuerza, al igual que la Organización de Estados Americanos (OEA) en nuestro hemisferio, e incluso alianzas en su momento eficientes como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN o NATO), entre otras.
Por mucho tiempo han subsistido las beligerancias entre Israel y Palestina, con países árabes que apoyaban a esta última y países de occidente que protegían a la primera, la que sabiendo que, si no se cuidaba podría desaparecer.
Como varias veces lo ha indicado la internacionalista Berit Knudsen en sus columnas de opinión, el mundo en este siglo en que vivimos, está terminando con el multilateralismo, con lo cual – y lo agregamos nosotros – la diplomacia tendrá que tomarlo en cuenta y adaptarse a la nueva realidad de hechos consumados, agresiones bélicas sin declaraciones previamente anunciadas, fronteras franqueables y el Derecho Internacional Público puesto a prueba.
En estas épocas somos también testigo que por las acciones de fuerza que se suceden en el mundo, también hay impacto en la economía, en que se usa la dotación, transporte y comercialización del petróleo como arma, tan potente como si fuesen drones, proyectiles de muy largo alcance y bombas que no distinguen personal militar del civil y en que en un dos por tres se destruyen ciudades, incluyendo hospitales, escuelas y viviendas, en un panorama aterrador.
Hemos vivido en este siglo compartir el poderío mundial entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que al explosionar y dar pase a la Federación Rusa, en la práctica el poderío mundial quedó circunscrito a los Estados Unidos, para luego con Putín en Rusia más el despertar de China, se entró al tripartidismo mundial.
Hay también otros elementos, como el actual presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien viene actuando en el mundo como si fuese el único gobernante del mismo, secuestrando a un presidente sudamericano, por más dictadorzuelo que haya sido, llevando su importantísima flota naval a cualquier confín del universo y amenazando con otras acciones de inconmensurable belicismo por doquier.
Se agrava esta situación con las elecciones congresales en los Estados Unidos que probablemente cambiará la relación Trump-Congreso, que lo puede llevar a belicismo sin marcha atrás contra Irán, la antigua Persia, que por su gobernanza de fundamentalistas religiosos es asimismo impredecible.
Todo ello debemos de tomarlo en cuenta y si bien tenemos razonables relaciones diplomáticas y comerciales con gran parte de los países, no necesariamente debemos escoger la sombrilla internacional en la cual cobijarnos. Nuestra vocación es optimizar relaciones con todos e igualmente negociar con todos. Felizmente contamos con excelente Cancillería y diplomáticos de fuste, lo que no significa que bajemos la guardia y que nuestro material y equipamiento defensivo, a renovarse, sea el idóneo.
Antero Flores-Araoz
Parlamentario de 1990 al 2006, incluyendo congresista constituyente
Presidente del Congreso 2004-2005
Embajador ante la OEA 2007
Ministro de Defensa 2008-2009
Premier 2020
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